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lunes, 15 de septiembre de 2008

Estupidas tradiciones

Bueno, como ya conté la semana pasada, este fin de semana he ido a un concierto.

Pero al ir a estos eventos me doy cuenta de nuevo que me hago mayor. Hay dos cosas que no entiendo, antes me parecían normales, pero con los años me percato de la estupidez de las mismas.

Primero, el concierto empezaba a las once de la noche, y no abrieron las puertas hasta las diez menos cuarto. Con lo que hicimos mucha fila. Como el concierto era en la expo, y lo único que se podía hacer en la expo era hacer colas para ver cosas, preferimos hacer cola para ver una cosa que nos gustaba, con lo que parecíamos adolescentes. Y digo yo. ¿Para que te hacen hacer cola? ¿Porque no te dejan pasar y esperas dentro? ¿queda bonito que la gente haga cola?

Segunda cosa que no entiendo. Los bises. ¿Daba bises Beethoven? ¿Por qué tenemos esa estúpida tradición? Porque vamos a ser serios, los bises son algo totalmente planeado. Desde que se planea como va a ser el concierto, se sabe que la canción tal va a ser la última. Luego vamos a hacer el paripé de irnos. La gente va a gritar otra. Vamos a salir, cantar dos o tres canciones más y luego encendemos las luces y todos para casa. Y por si acaso la gente no pide otra, lo que vamos a hacer es que la canción más famosa, el single o lo que sea, no la tocaremos hasta los bises. ¿no os parece una propuesta ridícula? Si todos hacen bises, estos pierden el valor que pueden tener. Cada vez que voy a un concierto veo que la gente pasa más de gritar cuando hacen el paripé.

Bueno, pese a esto tengo que decir que el concierto fue impresionante. Y exceptuando dos tangos, y la canción de los aviones, tuve los pelos como escarpias todo el concierto. Si por un casual hay algún otro concierto de Calamaro próximamente cerca de Pamplona, igual repito y todo.

Lo único malo es que se dejo está canción...



Así que la pongo, dedicada a la maravillosa frase que dijo un contable muy eficiente.

jueves, 3 de julio de 2008

Viajes (IV): Las desventajas de los camuflajes

Como ya conté, en un vano intento por ligar algo, cuando nos fuimos de viaje a Rusia, decidimos ser miembros de la Federación Española de Aikido, que, en gira de exhibición, estábamos visitando los Países Bálticos y Rusia. Para disimular, siempre decíamos que el evento era tres días después de cuando nos preguntaban, con lo que siempre colaba que estuviésemos de juerga.

¿Por qué Aikido? Ya me contareis, en el grupo había gente de 110 kilos y gente de 50. Era complicado hacernos pasar por un equipo de atletismo, o de rugby... Teníamos que ser algo que se jugase por categorías. Teniendo en cuenta que no teníamos un conocimiento excesivo de ningún deporte de esas características, nos habíamos decidido por el Aikido, que suena a arte marcial, con lo que la gente no se atrevería a montar follón con nosotros, pero con la gran ventaja de que nadie sabe muy bien de que va. Como teoría era genial.

Pero la ley de Murphy es una fuerza muy importante en el universo. (más información más adelante)

El segundo ferry que tomamos era totalmente distinto al primero. El primero era un barco de recreo, de cruceros, mientras que el segundo era mas bien de transporte. Además, cogimos unos camarotes que costaban 30€ por persona, lo que incluyendo el viaje significaba que dormíamos 4 personas y sus equipajes en una habitación de 3,6 metros cuadrados (un cuadrado de 1,9x1,9, con cuatro literas en L) Parece mentira, pero cuanto espacio util se puede sacar de tan pocos metros cuadrados... se ve que lo importante son los metros cúbicos. En definitiva viajabamos en lo que se considera popularmente un piso patera, pero en versión acuatica.

Viendo esto decidimos que la mejor política que podíamos seguir era cogernos una curda como dios manda, porque a ninguno de nosotros le atraía la idea de dormir en tan poco espacio con 3 maromos.

Así que, como no podíamos estar en el camarote, y había que beber, subimos al bar, totalmente equipados como la selección española de Aikido.

Cigarro tras cigarro, y cerveza tras cerveza, veíamos a un showman tocando la guitarra y cantando. Y nosotros, probablemente en un estado lamentable, cantábamos con él. Al cabo de una hora, la mesa, que no había recogido nadie, tenia más vidrio que una fábrica de arcoroc, y más ceniza que el despacho de Fidel Castro. Y en ese momento, el cantante nos pregunta, en voz alta, para que todo el mundo se enterase.

-¿Quienes sois? ¿Que hacéis aquí? - preguntó
- Somos de la selección Española de Aikido, y vamos a San Petesburgo a hacer una demostración - lo teníamos ensayado y nos salia de un tirón.
- Y para ser deportistas - pregunto él - ¿no fumáis y bebéis demasiado?
- er.... si... - fue todo lo que conseguimos articular...

Con lo que desde ese momento medio barco pensaba que eramos deportistas... y había un pasajero, llamemose Alex, por ahí que practicaba algún otro arte marcial, pero que le gustaba el Aikido, y, emocionado por conocer a deportistas de élite de ese deporte, asediaba a preguntas, y quería demostrarnos sus conocimientos.

De hecho, mientras hablaba con Alberto, Alex miraba a Pedro, que es pequeñín, y le preguntaba medio en broma, al primero que pasaría si le metía un puñetazo al chiquitín. Alberto, aun no sé muy bien como le convenció de que era muy mala idea, y que Pedro era muy peligroso cuando se enfadaba. Digo que no sé muy bien como lo hizo, porque en ese mismo instante, Pedro hacía de reina de la pista, bailando "I Will Survive" mano a mano conmigo, y era muchas cosas, pero amenazador poco.

Según avanzó la noche acabé hablando con el jefe de los electricistas del barco, en la barra del bar, tan borracho él, que hasta yo, que no era el precisamente un ejemplo de rectitud y buenas costumbres, me dí cuenta. Así, en una conversación un tanto extraña, me informó que el barco ya tenia 35 años, y que después de ese viaje lo jubilaban. Y como dije que trabaja arreglando cosas me empezó a contar las averías que tenia el barco.... y eran muchas, algunas preocupantes incluso, con lo que me asuste.

Finalmente, a eso de las 4 de la mañana cerraron todo en el bar, y fuimos a dormir, como pudiésemos al camarote.

Y dormí perfectamente. Una cama comodisma... quizá el alcohol tuvo algo que ver, pero con las expectativas tan bajas que tenía puedo decir que dormí como un sultan.

A la mañana siguiente llegamos a San Petesburgo. Pero eso ya lo contaré en el futuro.

miércoles, 25 de junio de 2008

Viajes (III): Europe is living a celebration (under the sea)

La última vez que hablé del viaje, dejé a mis amigos, Torres, Carlos, Alberto, Martín, Julio, Pedro y a mi mismo saliendo de Estocolmo y a punto de montarnos en un ferry rumbo a Tallin (Estonia).

Nos habíamos decidido por un ferry debido a la leyenda esa que dice que al ser el alcohol tan caro en Suecia los suecos cruzan el mar báltico los fines de semana para irse de fiesta. Ya sé que el razonamiento tiene algún fallo, pero no lo veíamos en su momento. Así, que, en lugar de coger un avión, cogimos un ferry.

Nos montamos en el ferry y fuimos a nuestros camarotes, que eran ridículamente pequeños. Así que después de dejar las maletas, (que no cabían) nos cambiamos de ropa.

¿Por qué nos cambiamos? Fácil. Para ser originales, decidimos hacernos pasar por la selección española de Aikido, que estaba de gira de exhibición por los países bálticos. La explicación la proxima semana.

Las camisetas (que habíamos comprado de oferta), eran unas de la selección de fútbol, de la Eurocopa del 2004, las que usaban en los ratos libres, no las de jugar a fútbol, pero nosotros decíamos que era de Aikido., Después de todo, ¿quien se acuerda de que ropa lleva la selección de fútbol de España? Tal y como se demostró, nadie.

El viaje fue breve. O al menos se pasó rápido. Primero cenamos, en el buffet libre del ferry, buffet del que nos invitaron a irnos cuando Alberto atacó por cuarta vez el salmón marinado. Después salimos a aguas internacionales, con lo que se abrió la tienda, y todo el mundo fue a comprar licores. Después de eso, fiesta, hasta las mil. Y gracias a la escusa de la selección de aikido teníamos algo de lo que hablar… todo el mundo preguntaba que de donde veníamos y que hacíamos.

Lo que no contábamos es con que iba a ver unos españoles en ese mismo ferry. Españoles, que no eran los más listos de su clase, porqué, pese a ser claro que íbamos de coña, pese a que se leía Federación Española de Fútbol, pese a que decíamos que sólo hacíamos eso para ligar, aun nos preguntaban sobre las normas del Aikido. En fin… Según pasaban las horas más convencidos estaban de que eramos de la selección de Aikido... pensábamos que este convencimiento era producto del alcohol. Pero no, porque nos los encontramos al día siguiente y pese a que estábamos todos serenos ellos seguían con el royo del Aikido.

Finalmente, y después de cerrar la discoteca del barco, conseguimos cerrar un restaurante 24 horas que tenía el barco. Nos dio tiempo justo de llegar a los camarotes para coger la maleta y después de esperar a Julio, que tras dar la chapa a una estona durante 4 horas pilló cacho (o al menos eso creemos, porque el nunca contó nada) bajamos a Tallin.

Tallin es mundialmente conocida por... er.... bueno... por ser la capital de Estonia, y por ser la ciudad donde Rosa cantó en Eurovisión. Tiene un casco viejo muy bonito, un castillo, unas murallas, que, pese a ser la típica trampa para turistas, (es decir, hay tiendas de postales, tiendas de recuerdos, terrazas, restaurantes... y en definitiva todo lo que necesita un turista para ser feliz) es digno de ver.

Pero, lo más destacado de Estonia son las mujeres. Son todas guapas, muy guapas. De lo más guapo que he visto nunca. Pero no guapas en plan tia buena, no, eran guapas en plan abrazar... No sé como explicarlo... mejor juzgar vosotros (podeis juzgar porque de Tallin tengo más fotos de chicas que de la ciudad, ya que Pedro gasto un par de tarjetas de memoria en dejar prueba de lo guapas que eran todas)

Sobrevivimos como pudimos a la mañana, pero, a la hora de comer, decidimos que teníamos más sueño que hambre (tiene que ver con pasar la noche como selección de Aikido)

Así que después de una siesta de las que hacen época, cenamos,y aunque lo intentamos, como no estábamos para muchas juegas, después de tomarnos unas cuantas cervezas, nos fuimos a la cama. Lo único que pudimos descubrir de Tallin es que mucha gente se va ahi de turismo sexual, pues se veian cosas parecidas a las que cuentan de las discotecas de Cuba (al menos. en los dos discobares en los que estubimos lo vimos) Nosotros fuimos chicos buenos y nos fuimos a dormir.

Al dia siguiente, frescos como rosas, continuamos con la ciudad, saliendonos un poco de la parte turistica, y viendo como tras la parte turistica, se puede ver un pais que, pese a ser pobre, esta creciendo mucho (o lo hacia en el 2005) Si os fijais en la foto adjunta, se ve un edificio nuevo, nuevo y a su lado uno que se cae a cachos... Eso venia a ser la imagen de Tallin para los turistas en la zona de no turistas...

A media tarde, y con rumbo a San Petesburgo, volvimos a montarnos en un ferry.



Había vuelto la selección de Aikido.


viernes, 16 de mayo de 2008

Viajes (II): Suecia no es sólo Ikea, Volvo y Abba - Agosto 2005

Como ya conté la semana pasada, desde hace unos años hago el VIAJE en verano. Después del éxito de EE.UU. nos crecimos un poco, y cuando volvíamos comentamos, medio en coña (al menos así me lo pareció a mi) que para compensar el viaje a la capital del capitalismo al año siguiente íbamos a ir a Rusia.

Voy a contar algo de ese viaje, pero para que a nadie le siente mal los protagonistas van ver como su nombre cambia. De esta manera los que estuvimos presentes recordaremos lo que paso, pero nadie podrá enfadarse.

Pasó el tiempo, y para variar nadie hizo nada (ese es un problema intrínseco en mi grupo, nadie hace nada hasta que no se acerca la fecha de entrega). Pero a mediados de Mayo comenzamos en plantearnos seriamente la posibilidad. El grupo original, el que viajo a Las Vegas, sufrió una baja, pero los que quedábamos estábamos dispuestos a hacer algo decente.

Ahí estábamos la expedición: Torres, Carlos, Alberto, Martín y yo, con la idea inicial de ir a paises balticos, es decir, Estonia, Lituania y Letonia, pero resultó que habia vuelos baratos de Ryan Air a Suecia, así que el viaje paso a ser Repúblicas Balticas y Suecia. El problema es que Alberto conocía a uno que vivía en San Petesburgo, y le hizo ilusión ir a verlo. Para cuando me dí cuenta el viaje se había convertido en un viaje a Rusia con escalas en Tallin y Estocolmo.

Con el viaje medio planeado tuvimos un par de altas, Pedro y Julio.

De hecho, una de las altas a mi me jodía bastante, ya que Pedro, se apunto por su cuenta, y lo único que yo recordaba de él es que me pegaba en el colegio. Pero Pedro era amigo de Torres, y Torres lo defienda y decía que era muy majete. Así, que yo indignado decidí que viniese, pero que en cuanto fuese el gilipollas que yo pensaba que era, iba a tirarlo por la borda en el Ferry que íbamos a usar y todos tan amigos.

El viaje salia del aeropuerto de Barcelona. Bueno, del aeropuerto de Barcelona para Ryan Air, es decir, de Gerona, prontito por la mañana, y como Pedro tenia una casa en Gerona, pues dormíamos ahí.

El problema era que la casa de Pedro estaba en la provincia de Gerona, pero en el punto más alejado de la provincia. Y para más inri, Alberto había decidido que había que hacer un pequeño desvió de 30 kilómetros para cenar en Guissona. Así, que nuestro primer dia de viaje fueron unas 6 horas de viaje en coche, con una cena en un buffet libre en mitad de Cataluña. No prometía mucho, la verdad. En el pueblecito de Gerona algunos intentaron irse por ahí de marcha, y otros nos fuimos a dormir.

A la mañana siguiente, frescos algunos, y otros no tanto, partimos hacia el Aeropuerto, y tras los follones que se organizan en Agosto a la hora de coger un avión, incluyendo a Torres, que decidió en el aeropuerto cambiar cosas de su maleta a su mochila, para no pagar sobrepeso. Lo que no contaba es que su maleta no se abría de forma discreta, y sobretodo no cerraba sin sentarse encima. Al final, acabó montando el show y pagando sobrepeso. Pero peor fue lo de Pedro, que siendo el más pequeño de los siete pagó, el solito el llevar practicamente el doble del peso permitido.

Estocolmo es una ciudad curiosa, y pese a que hicimos muchas cosas, y vimos mucha ciudad, lo principal que recuerdo es:

Fuimos a un hotel que si no había sido diseñado en Ikea, poco le faltaba. Diseño nórdico, y la clásica austeridad minimalista, pero con diseño. Con un desayuno variado y que abría pronto por la mañana, lo que, a una panda de marmotas de día como nosotros es agradable, ya que cuando llegas de marcha, puedes desayunar y luego meterte a la cama. Y lo más destacable del hotel era lo desconfiado que era, ya que en las tarjetas que se usaban para entrar en la habitación, ponía, traduciendo literalmente:

"Esta tarjeta es valida en una de las 532 habitaciones en el hotel Clarion de Estocolmo. De todas maneras, si eres un ladrón, ni siquiera pienses en visitarnos, porque tenemos una muy buena seguridad, tanto dentro como fuera del hotel. Nuestro personal de recepción tiene ojos como halcones. Si eres un huésped o huésped potencial y necesitas información llama al teléfono #####"

Y cuando lo les, no sabes si reírte o estar acojonado. ¿Y si te consideran un ladrón? ¿te pegan?

Hicimos turismo de día, viendo lo clásico y lo no tan clásico de Estocolmo. E hicimos un montón de fotos de todo lo que veíamos. El problema es que el fotógrafo estaba un poco salido, con lo que de los monumentos que salen en las guias de Estocolmo tenemos sólo 6 fotos. El resto son o de nosotros haciendo el bobo, o de cualquier tía buena que pasaban por la calle, y sí, hay que reconocer, claramente, que las suecas tienen fama por algo, con lo que hay más fotos de chicas que de otra cosa. (Reclamaciones a Pedro, el fotógrafo)

En cuanto a la noche, bueno de marcha fuimos un par de días (bueno, hay que destacar que sólo estuvimos un par de noches ahí). La primera noche, y tras una largo día, cerré los ojos en la discoteca en la que estábamos y pese a lo que discutí me terminaron por sacar del bar. Gente chunga los suecos... una cabezadita y ya no te quieren dentro. Aunque claro, esto pasó a las 6 de la mañana, con lo que tampoco fue muy grave. Y como ya he dicho, el desayuno del hotel empezaba pronto. Pero, como la noche no podía decirse que había terminado aun, aun pasó algo más.

Imagínate, que estas esperando a que tus amigos salgan del bar del que te acaban de echar por quedarte dormido, y estas, solo, cuando una señora de 50 años se acerca y te ofrece sexo de pago. Y como te has dejado un pastizal esa noche, y teniendo en cuenta que estas ciego como una rata, piensas que bueno, que si paga bastante bien, igual te lo piensas. Y luego la vuelves a mirar y dices que ni de coña. Pero va y resulta que la oferta era al revés, que encima le tienes que pagar tú. En ese momento salen tus amigos, y la señora, se pone a cacarear a voz en grito diciendo que eres un gallina... Menudo show.

Y la verdad es que poco más pasó en Estocolmo.

Cuando el último día salimos del hotel y nos dirigimos al ferry, que nos llevaría a Tallin, no sabíamos que era eso ni como nos iba a afectar lo que ocurriese ahi.

Pero eso, es otra historia...

jueves, 15 de mayo de 2008

Somos mayores

La ventaja de estar de vacaciones en tu ciudad, ciudad que en la que no estas demasiado de forma habitual es que aprovechas pa quedar con amigos, a los que ves habitualmente de uvas a peras.

Ayer quede con Miguel, para tomarme unas cervezas, cenar y demás.

Cumplimos el programa bastante bien, bebimos, cenamos, tomamos café, hablamos y luego intentamos irnos a beber algo. Para mi no era mucho problema, ya que lo de madrugar, de vacaciones no es obligatorio, pero probablemente para él si lo fue... pero estoy divagando...

Bueno, después de tomarnos unas copas tranquilas, decidimos irnos a un bar típico de Zaragoza, "La Cucaracha" y pedimos un clásico "tocame los huevos". El cacharro en cuestion es un vaso de tubo con licores y alcoholes variados (nunca he sabido cuales) que te sirven con un vaso de plastico encima, dicho vaso de plástico tiene dos agujeros, que usas para servir el contenido de el tubo en unos vasos de chupito, llenando el chupito entre un 50 y un 70%. El resto del vaso se rellena con 7up o Sprite, y finalmente, antes de bebertelo, tapas el chupito con un plastico, lo golpeas contra la barra y te lo bebes de trago. Así explicado suena complicado, pero si lo ves es muy fácil de entender (lo que no dice mucho de mis cualidades como escritor)

Al tomarnos un cacharro de esos nos dimos cuenta de una cosa. Antes, cuando estudiabamos, inauguramos una tradición estupida, la de "la Catorcena", que consistia en salir un dia tonto entre semana y tomarse, al menos catorce chupitos. Cuando haciamos eso, siempre nos tomabamos un "tocame los huevos", y siempre, siempre, siempre, te acababas siempre el tubo, y te sobraba 7up, pero ayer, avergonzados, tuvimos que pedir al camarero, al mismo camarero que nos servia las catorcenas, otro bottellin de 7up.... porque nos haciamos los chupitos tan poco cargados que cuando se acabo el primer botellin de 7up, el tubo de licores iba por la mitad.

Lo dicho, ya somos mayores.

miércoles, 7 de mayo de 2008

Viajes (I): Lo que pasa en Las Vegas se queda en Las Vegas - Agosto 2004

Desde hace cuatro años, se estableció entre mis amigos la tradición de hacer un viaje molón en verano. Contado así no indica el proceso que realmente ocurrió, así que aprovechando que blog viene de bitácora, o de diario, voy a ir contando anecdotillas de los distintos viajes. Anecdotillas que se puedan contar, claro está.

El primer viaje que hicimos fue a la llamada tierra de la libertad. Digo llamada, porque libertad, lo que se dice libertad, sólo en algunos estados... en California, por poner un ejemplo, a las 2 am ya no se pedía beber alcohol. Si, en un acto de inteligencia, pides 2 cervezas a las dos menos cinco, a las dos en punto viene un muchacho que amablemente te informa que se tiene que llevar tus cervezas.

Bueno, al grano. Todo esto empezó cuando un amigo nuestro tenia que ir a Estados Unidos a firmar unos papeles legales, con lo que a otro amigo se le ocurrió que podía acompañarle y se iban de vacaciones por ahí. Justo resultaba que en las fechas que tenían que previsto viajar, yo iba a estar en San Francisco, de formación para mi empresa, con lo que, haciendo unos leves ajustes en el programa del viaje, yo me apunte al viaje.

Resultaba que el Pisuerga pasa por Valladolid, y viendo que era una idea maja, otros amigos se apuntaron a las vacaciones. Unos se apuntaron sin problemas, otros se apuntaron después de hacer que se enfadasen con ellos, pero al final acabamos seis personas de viaje.

Y así comenzó la tradición de "El VIAJE"

El programa era atractivo, viajábamos a Nueva York, y desde ahí cogían un avión y al aterrizar en la costa oeste, alquilábamos una furgoneta y viajábamos a Yosemite (un parque natural en California), San Francisco, Los Ángeles, Tijuana (pueblo fronterizo Mejicano) y finalmente a Las Vegas. Y si el programa era atractivo, la realización mucho mejor.

De Nueva York y Yosemite poco puedo contar. Después de todo, yo estaba en un curso en un pueblo cercano a San Francisco, un curso que duraba 4 semanas, y cuando llegaron estos yo me alegre mucho de verlos (la verdad es que, 4 semanas, viviendo en un hotel, y yendo a clase no es lo más agradable del mundo). Se que hicieron turismo de día y de noche, que vieron cosas raras, como se observa en la foto. En Yosemite estuvieron andando por el monte, y alguno estubo a punto de morir de la asfixia... pero, lo dicho, no puedo decir mucho porque no estaba ahí...



La parte que conozco, a partir de San Francisco, deberíamos haber escrito un Blog desde en primera mano, por que los detalles son muchos y muy largos, así que voy a ver si recuerdo un poco y lo extracto.

Por contar alguna cosa, aparcamos un miércoles en un sitio donde NO se podía aparcar los miércoles y sólo los miércoles. Por supuesto nos multaron. Aunque fue mejor en el momento en el que nos metimos en un camino con 15 señales de No Entry, y cuando nos paró el señor madero le dijimos que no había ninguna señal, y que pasábamos de pagar una multa. También conocí los excesivos hábitos de limpieza y metrosexualidad de algunos de mis amigos. Nos perdimos en una carretera en un desierto. Acabamos un día durmiendo en un motel (bueno en el motel de Memento) con unas cucarachas que un día conquistaran el mundo, porque inteligencia estaban a punto de tener.


Me acojonaron nada más entrar en Tijuana, entre lo que me decían y lo que veía, y, un par de horas más tarde fuimos testigos de como desvalijaban a una americana borracha. Al cruzar la frontera, a alguien le examinaron demasiado


En un bar de Los Ángeles vimos a una go-go amateur que recordare durante muchos años. En ese mismo bar vimos a la tía más borracha del universo, y como la "ayudaban" sus "amigos".


Fuimos al Studio 54, en Las Vegas y como no quedaba dinero pagábamos con tarjeta. Dejar pruebas documentales de lo que bebes una noche es muy mala idea, cuando llega el extracto un mes después te preocupas. Otro día, en una fiesta de la Universidad de Las Vegas, una fiesta con mucho barrillo, y después de una hora dándole la chapa a una chica, resultó que era una profesional, con lo que, por falta de una comunicación clara ambos perdimos el tiempo esa noche.


Y eso es sólo lo que he recordado en los 15 minutos que me ha costado escribir este texto.... porque 15 días dan para mucho. Eso sí, fue todo muy bueno, y gracias a eso, y a el poder de las tradiciones el año siguiente el VIAJE se fue a Rusia...


Pero eso es otra historia....

viernes, 11 de abril de 2008

Pedazo de Toblerone

[..] Ross! Ross! Si vas al aeropuerto, ¿podrias traerme una barra de Toblerone? [..]

Una reflexion totalmente estupida.

Cuando voy en avion tengo una tradición estupida. Y es llevar un Toblerone a un amigo. El tambien lo hace. Quiza salga yo perdiendo, ya que ultimamente viajo yo más que él, pero una tradición es una tradición, pese a que sea estupida. Asi que una de las tareas que tengo cuando vuelvo de viaje en avión es acercarme a la tienda del duty free y comprar un Toblerone. Hay que comprarlo ahi (es parte de la tradición), pues los que venden fuera son siempre más pequeños.

Así que la ultima vez que me fui de viaje, estaba yo a la busqueda del Toblerone, lo que suele ser siempre un pcoo distinto, porque nunca esta donde lo buscas o en el formato en el que lo buscas. O hay 6 juntos o son muy pequeños, o solo hay de chocolate negro... y de repente lo veo... El toblerone más grande que el mundo haya conocido.

Pero lamentablemente no tengo cámara de fotos, con lo que he tenido que buscar en Google. (Y a cualquiera que pregunte, no la chica no estaba)


Cita del episodio 4x17 de Friends "El del Porno Gratis"