Desde hace un tiempo a un par de amigos les ha dado por organizar, de forma más o menos seria, visitas a bodegas. La cosa empezó el año pasado y la gente se lo pasaba bien. Yo lamentablemente, tenia clases los viernes y los sábados, con lo que sólo fui una vez y a medias.
Este fin de semana pasado tenia tres planes distintos, pero teniendo en cuenta como fue la semana, me tuve que decidir por el que menos kilómetros me requería conducir (es un criterio como cualquier otro). Además, teniendo en cuenta que el viernes por la noche sólo fui capaz de dormir, y que me levante a mediodía del sábado, lo de conducir media hora y ver una bodega era sin duda la mejor opción.

La bodega en cuestión, era Pago de
Larrainzar, que es de el novio de una amiga, con lo que, si te gusta ese rollo de ver bodegas y beber vino pues tenia buena pinta. Después de todo el dueño se tendría que esforzar, por eso de quedar bien con los amigos de su novia. Y la verdad es que fue así. Pero en un alarde de diplomacia, se me olvido que los amigos de la novia también se tenían que portar bien con el bodeguero. Tampoco es que lo hiciese adrede, pero viendo las cosas después, la verdad es que me cubrí de gloria.

Primero llego tarde. Nada demasiado grave, pero me salto toda la visita la bodega. Bodega, que por cierto, es bonita. Muy de diseño, moderna y esas cosas. Después el bodeguero me dice que si quiero ver el vídeo
promocional. Entenderme, eran las dos y media de la tarde, y no me apetecía mucho ver un vídeo de
marketing. Vídeo, además del que no sabía lo que podía durar. Porque podía ser un anuncio de treinta segundos o un
publi-reportaje de tres cuartos de hora. Así, que, en lugar de disculparme me
escaqueé como pude. Pero claro, se noto.
Para continuar con la fiesta de despropósitos, y ya durante la comida, me preguntan que opino del vino. Y yo, que soy demasiado poco diplomático, en lugar de decir que muy bueno, va y me pongo sincero.
"No, si es que a mi, el vino no me dice demasiado. No este, sino en general cualquiera. Con tal de que no rasque cuando pasa la garganta me parece bueno. Y este no rasca" Claro, en el
ámbito de una comida entre amigos, de risas y esas cosas, pues muy bien, pero ante un
tío que no conozco de nada, que se le ve que le encanta su trabajo y lo que hace, pues esta mal.
A ver, entenderme. A mi todas las
tonterías que se hacen ahora con el vino me parecen eso,
tonterías. Si que es cierto que si haces cuatro sandeces mientras te tomas el vino, puedes notar más el sabor, pero todo lo del aroma
afrutado, los toques de
pastelería y vainilla, pues que no, que no los aprecio. Es una pena, pero no se hizo la miel para la boca del asno.

Por lo demás, y teniendo en cuenta que probablemente me haya ganado un enemigo de por vida, el fin de semana entretenido. Una bodega bonita, en mi
opinión demasiado orientada al
marketing y con poca tendencia a la producción. Es decir, por muy ordenada que este un sitio donde se produce, siempre se observa un entorno estrecho. Esta bodega, en cambio, tiene mucho espacio. El producto te lo venden como algo artesanal. El sitio donde se toma la comida es un
salón amplísimo, que es más para visitas de empresas. Muy preparada para la
galería. Y no lo critico, es otra concepción del negocio. Quizá por ser más ingeniero que de
marketing le veo poco sentido a estas cosas.
Y el vino no rascaba cuando lo tragabas
En fin, que yo esperaba que esto sirviese de disculpa, porque creo que si hubiese sido un poco más
político hubiese quedado mejor, pero me salio la vena sincera y no pudo ser.